LA LINTERNA MÁGICA*
Por: Roberto Ortiz Escobar.
Previo a la ceremonia de los oscares el fin de semana, este tercer y último artículo sobre las nominaciones a mejor película, termina con breves comentarios de las faltantes. A las demás me he referido en otros.

Un sueño posible (The Blind Side, de John Lee Hancock). Ante las vetas originales de algunas de las nominadas, sorprende que este relato esquemático, aleccionador y ramplón se haya colado a la recta final. Seguramente ablandó a los votantes porque está basada en una historia real que glorifica el sueño americano. Sorprende también que Sandra Bullock esté en la terna a mejor actriz, cuando jamás se le cree su bondad ricacha a un negro marginal. Simpática y aceptable en el género de la comedia, en esta ocasión la Bullock es un mazacote al lado de la frescura de Carey Mulligan (Enseñanza de vida), la airosa dramatización de Gabourey Sidibe (Precious) o la respetable veteranía de Meryl Streep (Julie & Julia), también nominadas.
Precious (Precious, de Lee Daniels). No obstante la muy evidente presencia de personajes positivos (la comprensiva trabajadora social super buena onda por su condición lésbica o el simpático y solidario enfermero), Daniels sabe trabajar su historia con vigor, cambiando de tono y planteando varios momentos climáticos. Los pasajes de fantasía son contrastados violentamente con descripciones realistas donde racismo, discriminación y pobreza parecen ser el alimento diario de la población negra estadounidense, la cual posee una taza del 34 % en pobreza infantil, un 45% de madres menores de 18 años y el índice más elevado de enfermedades como el sida. Sin manejar estos números, de esto trata la película, la cual posee también una dirección actoral de primera centrada en Gabourey Sidibe como la hija abusada y Mo’Nique como la madre tremebunda.
Aunque siempre he señalado el absurdo de diferenciar mejor película de mejor director, es muy probable que la tecnología gane nuevamente este año y le confiera el oscar de mejor película a la mediocre Avatar, del endeble guionista y grandilocuente visual James Cameron. Mi favorita es Un hombre serio pero no creo que el humor corrosivo en clave de los hermanos Coen sea aplaudido por la Academia. Como mejor director me inclino por Jason Reitman, quien nos obsequió la deliciosa Amor sin escalas (Up in the Air).
- Mejor película en lengua extranjera
El secreto de mis ojos (Argentina, de Juan José Campanella). Con una buena dupla actoral (Ricardo Darín y Soledad Villamil), esta película premiada en varios festivales internacionales incursiona en el tema de la memoria y el tiempo que todo lo abate, desplazando anhelos al país del nunca jamás. Con narración paralela de pasado y presente, los personajes centrales parecen contaminados por una inercia existencial, mientras la impunidad justiciera es el referente político del ayer.
Un profeta (Un prophete, Francia, de Jacques Audiard).
Al igual que el nerviosismo ante decisiones sustanciales adoptadas por Thomas Seyr (Romain Duris) en El latido de mi corazón (2005), en Un profeta Jacques Audiard nos presenta a Malik el Djebena (Tahar Rahim), un prisionero árabe que vive intensamente las situaciones enfrentadas durante seis años de permanencia en una prisión francesa. Con ritmo dinámico jamás abandonado que nos impone sensaciones claustrofóbicas de calma inexistente, esta obra maestra del universo carcelario reúne personajes reales con fantasmas y resalta la urgencia de la protección paterna frente al desamparo.
Aunque no he visto Ajami (Alemania-Israel, de Scandar Copti y Yaron Shani), di cuenta de Das Weisse Band (The White Band, Alemania-Austria-Francia-Italia, de Michael Haneke) y de La teta asustada (Perú, de Claudia Llosa) en octubre de 2009 y enero de 2010, respectivamente. Si bien Haneke tiene posibilidades de arrebatar la estatuilla, Un profeta me impactó enormemente y a ella se la daría.

Me parece que en guión original, Un hombre serio supera a Bastardos sin gloria (Quentin Tarantino), The Mesenger (Alessandro Camon y Oren Moverman) y Zona de miedo (Mark Boal). En cuanto a guión adaptado, Amor sin escalas es el más solvente, por encima de Sector nueve, Enseñanza de vida y Precious.
En mejor actor, voto por George Clooney (Amor sin escalas), pero reconozco la recia actuación de Jeremy Renner (Zona de miedo). En mejor actriz, me quedo con Carey Mulligan (Enseñanza de vida) y vomito a Sandra Bullock (Un sueño posible). Por lo que se refiere a los actores de reparto, parece que los premios están cantados y ambos están soberbios: Christoph Waltz (Bastados sin gloria) y Mo’Nique (Precious).
Hay otras categorías para especular y errar sobre los ganadores como lo estoy haciendo, pero me espero a la ceremonia de entrega donde constataremos el glamur de las estrellas y uno que otro numerito espectacular.
*Artículo publicado el 1° de marzo de 2010 en el periódico Política de Xalapa, Ver.