LA LINTERNA MÁGICA*
Por: Roberto Ortiz Escobar
¿Qué es lo que una persona exige el fin de semana al visitar el cine acompañado de la familia? En principio, experimentar hora y media de diversión que le permita desprenderse de la rutina agobiante asumida todos los días en el trabajo, el estudio o las labores del hogar. Si su suerte fuera otra y viviera en la vagancia, pensaría dos veces el proyecto de las imágenes en movimiento en pantalla grande. Un despreocupado de las ingratitudes de un modelo materialista utilitario, barajaría otras opciones en el manejo de su tiempo libre, además del escapismo fílmico.

Producto típico del cine de género labrado con tanto éxito por una industria fílmica extendida en todo el mundo, Robin Hood (Robin Hood, Estados Unidos, 2010, de Ridley Scott) cumple con creces el cometido de la diversión pasajera, aunque ésta sea de 140 minutos. Lo hace considerando argumentalmente una utopía en plena Edad Media que liberaría al pueblo del trabajo esclavo y los tributos excesivos.
Cineasta responsable de algunos clásicos (Los duelistas, Alien-octavo pasajero, Blade Runner, Leyenda, Gladiador), Ridley Scott sale bien librado en esta ocasión porque ofrece no sólo un producto bien elaborado como exigencia de producción millonaria, sino que articula un guión sustancioso, imprime humor socarrón y da cuenta de buena química actoral.
Robin Hood nos separa de las versiones anteriores (exceptuando la nostálgica Robin y Marian, 1976), centradas en las aventuras del héroe proscrito que roba a los ricos para repartir a los pobres en una Edad Media de guerras agobiantes (Las Cruzadas), pugnas monárquicas y pobreza social. Todo esto y muchas anécdotas más se disfrutan en esta coproducción de Estados Unidos con Gran Bretaña. Pero curiosamente la película termina en lo que ha sido la parte medular de las otras versiones, es decir, las aventuras de un Robin forajido que encuentra en el bosque su refugio ideal, promoviendo un modelo social al margen de las estructuras establecidas. Se diría que la historia se remite a los orígenes de la leyenda.
Con guión de Brian Helgeland, basado en una historia de él mismo, Ethan Reiff y Cyrus Voris, éste abona una serie de anécdotas que mantienen la atención del público: los servicios de Robin Longstride (Russell Crowe) como arquero al ejército de Ricardo Corazón de León, el descubrimiento de la corona del rey muerto en batalla, la entrega de una espada a Walter Loxley (Max von Sydow), la suplantación del esposo de Marion (Cate Blanchett), el enfrentamiento a las intrigas de Godfrey (Mark Strong), la imposición lacerante de impuestos, la reunificación de la monarquía inglesa, los ajustes en una sociedad a punto de la guerra civil por las veleidades del rey Juan (Oscar Issac), y la sugerencia de un Robin en el bosque.
Dejando de lado las delicias de Errol Flynn o el ímpetu físico de Douglas Fairbanks, este Robin Hood supera el arrebato exhibicionista de Kevin Costner. Se nos brinda ahora un personaje más de carne y hueso, romántico, con pendientes con el pasado familiar, solidario, impulsor de un proyecto agrícola de beneficio colectivo, pero sobre todo, entusiasta defensor de la modificación en las relaciones de explotación medieval que promueva, con todo y monarquía como sistema de gobierno, la libertad y un mayor equilibrio en el reparto de la riqueza.
Superproducción sin pizca de aburrimiento por sus resueltas escenas de acción (el asalto a un castillo por Ricardo Corazón de León, la emboscada en el bosque, la batalla en el mar), los pasajes de heroísmo ferviente, la calidez hogareña campestre con Marion, el reencuentro paterno (la relación de Robin con Sir Walter Loxley), y la recuperación de la dignidad social frente a una monarquía abusiva. No cabe duda, el Ridley Scott talentoso de Alien el octavo pasajero y Blade Runner, sigue labrando productos industriales robustos con los atributos del artesano eficaz. De ahí la excelencia en los créditos finales que el público no debe perderse.
*Artículo publicado el martes 18-05-10 en el periódico Política de Xalapa, Ver.
excelente reseña como siempre, Roberto, gracias por tus comentarios.
Y la veremos proximamente.
[Reply]
Comentario del día mayo 20, 2010 a las 10:21La película me sorprendió, con personajes singulares, desde un rey Ricardo que no se parece en nada a los que había visto en el cine, fofo, con cara de ebrio, injusto y bravucón, Lady Marion sin ningún atributo esplendoroso, pero con una belleza sobria,( Cate extraordinaria) que trasciende la mugre en la que sobrevive, Robin Hood hijo de un francmason lo que le da solidez a su leyenda justiciera. También me gusto el tratamiento al contexto en que se sitúa la historia y aunque conozco poco de esa época, si sabia de las guerras de los barones feudales con el rey Juan, que culminaron con la firma de la Carta Magna, que en la película es quemada por el rey y da pie a la lucha fuera de la ley de Robin.
Si hubiera algo que reprochar es a mi modo de ver la constante referencia a escenas de Gladiador por ejemplo en las batallas, en la relación de Robin con el viejo noble, muy similar a la escena de Maximo con Marco Aurelio, sin embargo volveria a ver con gusto esas dos escenas ya que se puede ver dos actorazos irrepetibles, Harris y Von Sydow.
En fin como se senala en la resena es cine diversión pero de gran calidad y muy recomendable.
[Reply]
Comentario del día mayo 20, 2010 a las 21:48Pues me parecío muy interesante y se me antojó verla, aunque eso si, extrañaré de la versión con Kevin Costner, al personaje de George el Sheriff de Nottingham interpretado por Alan Rickman y que en ese tiempo, aún me da mucha risa recordarlo como “El buki de Nottingham”.
Saludos!
[Reply]
Comentario del día mayo 21, 2010 a las 10:25